martes, 11 de noviembre de 2008

YA TENEMOS SILLA


Sí, al parecer se ha resuelto el asunto de la silla y España, su presidente, tendrá sitio en esa reunión a celebrar el próximo fin de semana en Washington. Reunión en la que se pretende darle vuelta a un sistema económico-financiero que nos tiene a mal traer, que nos ha quitado el sueño – a uno más que a otros, sobre todo si tenemos hipoteca-, que nos mete las garras en los bolsillos en busca de las últimas monedas, que nos adelgaza los sueños y reprime nuestros deseos.

Parece que la reunión es muy importante, tanto que se dice que es vital para que sigamos funcionando y así nos lo han hecho ver en los últimos días. Tan importante es la reunión que la ausencia de nuestro Presidente iba a privar al mundo de la aportación de la octava potencia mundial en el ranking de los países con mayor Producto Interior Bruto [PIB] y que tiene una banca muy conservadora, al parecer, que gana mucho dinero pero coquetea poco con el riesgo.

Es curioso porque esta reunión que dicen que es casi vital no ha despertado la misma expectación que la elección de Obama como futuro presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. Es cierto que si bien no son hechos que soporten, entre sí, una comparación, las repercusiones que se pueden derivar de ambos acontecimientos se podrían equilibrar en la presencia mediática, que ni de lejos han tenido el mismo peso en los medios. A favor de Obama hay que decir que su presencia como hecho de actualidad se remonta casi a veinte meses, desde que inicia su andadura en las primarias demócratas. A este hecho hay que unirle las expectativas y esperanzas que concita su elección. También puede suceder que haya un cierto pesimismo en los resultados de la reunión del llamado G-20 en Washington porque quizás los cambios que se puedan aplicar al sistema no rompan los ciclos que se producen tradicionalmente en la economía. El desequilibrio entre la época de crecimiento, de creación de riqueza, anima la codicia que rompe la frágil ponderación en la que se sustenta el sistema y da paso a la época de caída libre en el vacío - las economías no crecen, el dinero no se mueve-, donde cunde el pánico y suenan las trompetas del apocalipsis. Nada nuevo, se arma una cruzada en defensa del sistema y a repetir una vez más. En fin a esperar las conclusiones de esa reunión, pero me temo que no va a salir de ahí la vacuna para el sistema económico-financiero. Los resultados tendrán el efecto de una aspira ante un dolor de cabeza, a sabiendas que la salud del paciente es muy frágil.


PD.- No sé si la silla será cómoda, pero es resultona y moderna, sobre todo moderna.

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