martes, 18 de noviembre de 2008

CONSEJO

Para dar consejos hay que tener ascendiente y esta cualidad sólo se la reconozco a algunas personas. Cuando recibo algún consejo de esas personas –muy pocas- intento argumentar la posición que defiendo, aunque no hago una defensa a ultranza de la misma porque sé que tienes que tener la suficiente modestia como para poner en cuestión determinadas convicciones.

Eso es lo que me ha sucedido hoy, alguien muy cercano y con ascendiente sobre mi persona me ha dicho: “El blog en el que escribes es como tu casa y en ella sólo deben entrar quienes tienen educación y pueden discrepar o no, pero no insultar o vilipendiar”. Hago caso al consejo y modero los comentarios a partir de ahora. Prometo que publicaré las discrepancias y agradeceré los comentarios favorables o no, pero a mi casa no se entra a insultar.

Nunca encontraré las palabras oportunas y los hechos para agradecer el consejo recibido de una persona por la que daría, incluso, mi vida.