viernes, 7 de noviembre de 2008

AYUDA HUMANITARIA





Ya escribía esta mañana que iba a colaborar con la difusión del vídeo donde doña Esther Serrute, concejal del ayuntamiento de Santa Cruz, daba una respuesta antológica a la pregunta del concejal, señor Guigou. También antológicas son las intervenciones del alcalde y del propio Guigou, que con su símil cuartelero recuerda sus años de camisa azul y correajes. Cosas que tiene la vida y la famosa evolución darwiniana. Para echarle de comer a parte, Ángel Llanos y su telefonillo móvil que usa sin el menor respeto al lugar donde está. En fin esos son los elegidos.

Pongámonos trascendentes. Doña Esther necesita ayuda y yo como docente voy a intentar echarle una mano para que supere el bache en el que está. Soy docente, pero de la “alpargata”, es decir de los que entro a clase y no tengo mi horario lleno de reuniones. No soy orientador o en el argot “paquistaní”, que traducido es: ¿”Para qué está aquí”?, o más castizo “¿pa’qué está aquí?”.

Lo dicho, me voy a poner trascendente. Doña Esther si estuviera en la ESO tendrían que hacerle un estudio –informe técnico del “paquistaní” de turno, muchas páginas llenas de obviedades, pero nos vamos al final del informe y dice: “Se propone para una adaptación curricular significativa, muy significativa, pues tiene un retraso escolar de dos o más años. Se vuelve a recomendar que salga del grupo a las clases de apoyo cinco horas semanales (doña Milagros tiene estas horas restringidas) –con el profesor de Pedagogía Terapéutica, el PT en términos coloquiales- hasta que adquiera el nivel competencial adecuado para seguir el ritmo normal del grupo (esto es sin estudiar la jerga oficial, que si me pongo me sale bordado).

Bueno, ya se ha hecho el diagnóstico, ahora a penar por esas clases de apoyo. Empezaremos por unos ejercicios de pintar –sin salirse por fuera-, completar frases del estilo: “La semana tiene… días” (destrezas básicas, creo que se llama esto). Para alcanzar el nivel competencial en matemáticas tendrá que hacer operaciones –sumas, restas (llevando), multiplicaciones y divisiones por una cifra- hasta que aborrezca las matemáticas (el cálculo, mejor, pero a esto lo llaman matemáticas). En conocimiento del medio tiene que hacer una redacción de cinco líneas de cómo es su calle, también tiene que copiar la lista de compañeros de corporación, incluida la oposición. No vale ponerle motes a Guigou.

Como el déficit en lectura compresiva es severo tendrá que leer los titulares de El Día y buscar tres palabras en el diccionario; hacer una lista ordenada alfabéticamente de los nombres de las personas fallecidas que aparecen en las esquelas. No lo mandamos a “refuerzo” porque dos medidas de atención a la diversidad no se pueden tener. Eso dice la ley –era Milagros-. Y para que no pierda la socialización en su grupo irá a las clases de gimnasia, perdón educación física, música y plástica con el resto de sus compañeros.

Ya está con esto doña Esther en pocos meses estará al nivel competencial de su grupo de referencia –la corporación- y si sufre un retroceso en el proceso de aprendizaje le echamos la culpa a la familia, que siempre queda bien, o si no a la televisión, que es muy recurrente y aguanta todo.

Doña Esther ya está encaminada. No pierda la esperanza.


Se me olvidaba la lista de material, además de las cartillas necesita: dos cuadernos cuadriculados apaisados de cuadro pequeño, una caja de lápices de colores (Alpino de 12), lápices, goma de borrar milan, afilador metálico y una barra de pegamento Prit. (esto está sacado de una lista de material para infantil)