domingo, 9 de noviembre de 2008

CONSUMO SIN MEDIDA




Consumo y depresión

Héctor Abad Faciolince | 8 noviembre 2008 - 10:00pm

Por: Elespectador.com

DECÍA LA ROCHEFOUCAULD QUE muchas personas no se habrían enamorado jamás si no hubieran oído hablar del amor. ¿No pasará lo mismo con la crisis financiera? Me explico: muchos norteamericanos están dejando de ir a los malls, su diversión más frecuente, su droga antidepresiva, y han dejado de comprar por comprar —que es su manera de entender la felicidad—, pero no porque hoy tengan menos plata que ayer, sino simplemente porque leyeron en la prensa y vieron en televisión que hay crisis económica.

En estos días los gringos están comprando tan pocas cosas, para los niveles de Estados Unidos, que en algunas tiendas ya están poniendo los avisos de rebajas, de SALE, que habitualmente están reservados para después de Navidad. Objetos recién llegados de las fábricas a los almacenes ya tienen el cartelito de 50% de descuento. Entonces me pregunto: ¿Cuántas personas habrían dejado guardadas sus tarjetas de crédito y cerradas herméticamente sus billeteras, si no hubieran oído hablar de la crisis? Las crisis financieras, por lo menos en un primer momento, no son asunto de pobres, de la gente que vive en el límite de la supervivencia y no tiene inversiones, sino algo que afecta a quienes tienen ya un buen nivel de consumo. La cosa, si no entiendo mal, ocurre así: un grupo de personas deja de pagar la hipoteca o la tarjeta de crédito; unos inversionistas ricos pierden plata con esta falta de pago, pues ellos viven de esos intereses. Se empieza a hablar de crisis, quiebran los bancos que más especulaban con préstamos impagables, y mucha más gente —por temor al futuro— deja de endeudarse para consumir. Los productos se quedan en los estantes, no hay más pedidos a las empresas, las empresas tienen que echar gente, las familias no compran sino lo indispensable, con lo cual empieza el desplome del sistema, en una caída que conduce hacia la depresión. [+]

Como es habitual en Héctor Abad Faciolince sus comentarios son certeros y muy oportunos. Esta vez le toca al consumo, al que se hace sin criterios y sin medida, "arañando la tarjeta Visa" sin piedad. Espero que les resulte intersante este artículo.