sábado, 27 de diciembre de 2008

SORPRESA


Sorpresa es la que me he llevado hoy, como cada día, al abrir el periódico, mi periódico, El País y comprobar que Juan José Sebreli tiene cabida en él. Una página, un artículo que les recomiendo porque entronca con la esencia de pensamiento de hombre ilustrado, en el sentido más amplio del término. No es la primera vez, pero vuelvo a insistir en dos obras fundamentales Asedio a la Modernidad y el Olvido de la Razón, esenciales en el pensamiento moderno.

Se me olvidaba, su última obra sobre los mitos y que está reseñada al final del artículo en la misma línea. A los “evitas- peronistas”, me lo acabo de inventar el término les puede dar algo, como a los “maradonistas”

La crisis del último modelo de peronismo

El pragmatismo del que han presumido Cristina Fernández y Néstor Kirchner es otra vuelta de tuerca al viejo esquema populista argentino. Las actuales circunstancias globales están llevando esta fórmula a su ocaso

JUAN JOSÉ SEBRELI 27/12/2008

No soy ni de derechas ni de izquierdas -confesaba Néstor Kirchner a Alain Touraine-, soy un pragmático. ¿Acaso el peronismo tuvo en algún momento una ideología, o sólo fue una técnica oportunista para conquistar el poder y mantenerlo? Perón, el militar golpista de 1943, de regreso de la Italia mussoliniana tenía una ideología definida: el fascismo. Ya en el poder hizo todo el fascismo permitido en un contexto histórico adverso porque el Eje había sido derrotado y la mitad de la sociedad civil se le oponía. Del fascismo heredó el liderazgo carismático, la movilización de masas, el control estatal del movimiento obrero, el corporativismo, la ideologización total de la vida cotidiana tendente a borrar los límites entre lo público y lo privado.

El Perón de 1973, cuando regresó de su exilio madrileño, había aprendido del franquismo la necesidad de sustituir el fascismo por un conservadurismo tradicionalista. Sin embargo, intentó todavía apelar a la movilización de masas pero fracasó por el enfrentamiento entre la derecha de los sindicatos y la izquierda de las juventudes y la guerrilla.

El peronismo sufrirá una tercera transformación después de su derrota en las elecciones presidenciales de 1983. Obligado por las circunstancias, abandonó el movimientismo, se transfiguró en un partido político y reconoció a los otros como interlocutores válidos, algo que nunca había sucedido en vida de Perón. El menenismo fue una consecuencia de ese cambio, que habría de completarse con un giro económico radical hacia el liberalismo y las buenas relaciones con Estados Unidos, dos tradicionales bestias negras del peronismo histórico. [seguir leyendo]


Juan José Sebreli es escritor argentino y acaba de publicar Comediantes y mártires. Ensayo contra los mitos (Debate).