jueves, 18 de diciembre de 2008

EVA PERÓN SIEMPRE DE ACTUALIDAD


Eva Perón, Evita, controvertido personaje que algunos han elevado a la categoría de mito y que por una razón u otra siempre está de actualidad. Los que la conocemos desde fuera y como la vemos como la mujer que compartió parte de su vida con el dictador Juan Domingo Perón, como la mujer que a la sombra del dictador fue la heroína de los descamisados o como la protagonista de Santa Evita, novela de Tomás Eloy Martínez. “A un olvido hay que ponerle muchas memorias”, se puede leer en esa novela, y es lo que pasa de forma casi cotidiana con este personaje. Hoy la he traído a estas páginas por lo que ha aparecido estos días en la prensa cuando los “sojeros” han pintado de negro su busto como protestas en sus reivindicaciones patronales y los peronistas de evitismo practicante han puesto el grito en el cielo.

No creo que menos haya sido su incomodidad de los peronistas, los mismos que practican el evitismo, cuando han leído el texto de Juan José Sebreli sobre el mito Evita en su libro Comediantes y mártires (ensayo contra los mitos), Debate, 2008. Por estas razones me he acordado de Evita

Jueves, 11 de diciembre de 2008

Productores agropecuarios pintaron de negro el busto de bronce de Eva Perón en Entre Ríos

Aerosol sojero, nuevo método de protesta

Un grupo de productores enrolados en la FAA conducida por Alfredo De Angeli pasaron la noche frente a la Casa de Gobierno de Entre Ríos. El busto de Eva que se encuentra en la explanada amaneció pintado de negro con aerosol. Repudio del PJ.

Desconocidos atentaron ayer contra el busto de bronce de Eva Perón que se encuentra en la explanada de la Casa de Gobierno de Entre Ríos, pintándolo totalmente de negro. Los productores entrerrianos que se manifestaron ayer al mediodía pertenecen a la Federación Agraria local y habían pasado la noche frente a la Casa Gris de Gobierno. Desde el Partido Justicialista de esta provincia ratificaron que el agravio se concretó durante la protesta que ayer a la mañana realizaron sectores del campo liderados por Alfredo De Angeli, quienes tras marchar con camionetas, cosechadoras y tractores, descargaron granos en el ingreso a la Casa de Gobierno, arrojaron huevos y proyectiles y efectuaron pintadas en los muros. El PJ nacional, que conduce el ex presidente Néstor Kirchner, dio a conocer ayer sus quejas por lo que calificó como “un atentado contra el busto de Evita”. [Seguir leyendo]

Martes, 16 de diciembre de 2008

OPINION

Evita, símbolo insoportable

Por Rubén Dri *

Durante la protesta de la Federación Agraria entrerriana comandada por el líder sojero Alfredo De Angeli, en el 25° aniversario de la reimplantación de la democracia, pintaron de negro el busto de bronce de la compañera Evita que se encuentra en la explanada de la casa de gobierno de Entre Ríos. Acción cargada de denso contenido simbólico que expresa cabalmente qué se está dirimiendo en la lucha.

El ser humano no tiene una entidad determinada, fija, lograda, como los objetos. Es constitutivamente incompleto. Nunca es lo que es, siempre es lo que no es, y esto se aplica no sólo al ser humano individual, sino también y esencialmente al colectivo. Todo grupo humano transita el camino de su propia constitución, o sea, el de su identidad, que coincide con el de su propia creación.

La identidad es una tarea y un problema. En realidad, no existe la identidad, sino el proceso de identificación, en el cual juegan un papel fundamental los símbolos que, tanto en la historia del sujeto individual como en la del sujeto colectivo, aparecen hacia atrás como arquetipos y hacia adelante como ideales.

El vocablo “símbolo” tiene su raíz en el verbo griego symbállo, cuya traducción es “echar, poner juntamente, unir”, todo lo contrario de diabállo que significa “desunir, enemistar”. El símbolo une lo desunido, religa lo desligado. El símbolo es religioso o, al revés, la religión es simbólica. [seguir leyendo]

SEBRELI, Juan José Comediantes y mártires [ensayo contra los mitos]

Es curioso cómo peronistas y antiperonistas coincidieron, según fuera para alabarla o atacarla, en la concepción tradicionalista de la mujer: los peronistas afirmaban que ella la encarnaba cabalmente y los antiperonistas decían, por el contrario, que había repudiado su feminidad por la libertad sexual de su primera época y por la incursión de la política, tarea considerada patrimonio exclusivo del varón.

Las limitaciones que la subordinan a Perón impedían la autonomización propuestas por David Viñas: “Debería haberse divorciado para asumir sola y en plenitud un movimiento político femenino, oponiendo al patriarcado un matriarcado”. Esta teoría sobre una Evita de izquierdas opuesta a un Perón de derechas, propedéutica de la invención de una Evita revolucionaria en los años setenta, no se ajustaba a la realidad. La diferencia entre ambos miembros de la pareja no estaba en la ideología sino en la personalidad: Evita era una fantástica –una “sectaria”, decía el propio Perón-, en tanto que él era un político realista y pragmático, frío y escéptico.

Esta versión del elitismo antiperonista fue repudiada por los peronistas históricos y, en especial, por las mujeres; Juanita Larrauri, presidenta de la rama femenina, decía: “El que hace elitismo no es ni más ni menos que un antipatria. Es un cretino”.

[…] no fue Evita el factótum del voto femenino. Nunca se había interesado por los derechos cívicos de las mujeres ni participó en los movimientos feministas anteriores al peronismo. Tampoco tuvo un papel esencial en las discusiones sobre el tema entre los peronistas. El voto femenino estaba en el programa electoral de Perón elaborado sin la intervención de Evita. Más aún, su primera presentación pública en un acto de mujeres en el Luna Park, a favor de la fórmula presidencial, el 8 de febrero de 1946, donde intentó hablar en reemplazo de Perón ausente, fue abucheada por el público femenino, que pedía la presencia del líder.

Durante los debates en el Congreso para la aprobación de la ley del voto femenino, la oposición recordó a Elvira Rawson de Dellepiani, Julieta Lanteri, Cecilia Grierson y Alicia Moreau de Justo como luchadoras por el derecho al voto de las mujeres; ningún diputado peronista, en cambio, mencionó a Evita, y sólo una vez fue nombrada en la Cámara del Senado.

Promulgada la ley, le fue otorgada a ella como un regalo, y desde entonces se la apropió como si hubiera sido la autora. La falsificación histórica pudo más que la lucha durante décadas de las sufragistas, que fueron olvidadas porque Evita parecía ser la única pionera; aún muchas mujeres no peronistas caerían en el engaño.

[…] El feminismo, según Evita, se apartaba de la naturaleza misma de la mujer, que era “darse, entregarse por amor, que en esa entrega está su gloria, su salvación y su eternidad”. Paradójicamente, Evita quedaría como adalid de la emancipación femenina cuando en realidad fue una defensora acérrima de la visión machista y paternalista de la mujer.

SEBRELI, Juan José; Comediantes y mártires [ensayo contra los mitos]. Debate, 2008