Hace
algunos años descubría a Richard Sennet cuando me dedicaba a
lecturas relacionadas con la ciudad, algo que todavía me apasiona por lo que
tiene de logro social; creo que la ciudad y el dinero son dos de los logros de
la Humanidad que tienen una estrecha relación con la confianza. De esto
hablaremos en otro momento, pero volviendo a los inicios fue Carne
y Piedra, 2007 donde tuve el placer conocer a este autor. De ahí
arranca mi interés por su obra y por como lleva a sus escritos la finura de sus
observaciones sobre esta sociedad que nos ha tocado vivir.miércoles, 13 de febrero de 2013
LECTURAS: JUNTOS. RICHARD SENNET
Hace
algunos años descubría a Richard Sennet cuando me dedicaba a
lecturas relacionadas con la ciudad, algo que todavía me apasiona por lo que
tiene de logro social; creo que la ciudad y el dinero son dos de los logros de
la Humanidad que tienen una estrecha relación con la confianza. De esto
hablaremos en otro momento, pero volviendo a los inicios fue Carne
y Piedra, 2007 donde tuve el placer conocer a este autor. De ahí
arranca mi interés por su obra y por como lleva a sus escritos la finura de sus
observaciones sobre esta sociedad que nos ha tocado vivir.martes, 27 de julio de 2010
VALOR: NECRÓPOLIS. BORIS PAHOR

Algunas palabras han perdido peso por un uso indiscriminado y poco adecuado. Ahora todo es una proeza, una heroicidad. El tener o demostrar valor se aplica a lo que en ocasiones sólo es un simple esfuerzo físico y poco más. El valor es algo más, algo que implica una concepción de la vida distinta, que pones en riesgo la tuya de forma altruista por la de otra persona. Eso puede ser una muestra de valor, y como ejemplo este texto de Boris Pahor en Necrópolis, Anagrama, 2010. Espero que les sea sugerente y les anime a su lectura.
“Sólo los chicos encargados del fichero de prisioneros enfermos del bloque 2 lograban de vez en cuando salvar a alguno de los que habían sido elegidos para ser ejecutados; pero lo arriesgaban todo porque si los hubieran descubierto, también ellos a media mañana habrán bajado las escaleras para dirigirse hacia los ganchos. Franc, por ejemplo, el larguirucho Quijote de Liubliana, cordial, espabilado y lleno de sentido de humor, pudo hacerlo. De manera que cuando el esman [miembro de las SS, vigilante del campo] venía con la lista del Entlassung [¿fallecidos?], empezaba la acción frenética de salvar al menos a uno de los condenados, a veces hasta dos, pero como una excepción, claro está, para, guárdeme Dios, no despertar ninguna sospecha. Al muerto que yacía en el suelo del baño, en el waschraum [baño], y que esperaba a que lo llevasen allí abajo, se le ponía en el dedo un papel con el número de uno de los condenados en vez del correcto, el suyo. El chico salvado cambiaba de nombre y de número, por lo cual había que mandarle cuanto antes con alguno de los transportes de trabajo fuera del lager [campo de concentración]. Es cierto que estos grupos de trabajo tenían un futuro incierto, pero al menos el hombre había escapado del gancho. Sí, es verdad, pero cada vez que el esman se acercaba, Franc tenía que controlarse con todas sus fuerzas para no revelar su temblor. [ob. cit. pág. 65]
sábado, 17 de octubre de 2009
OTRAS LECTURAS: EL DESAJUSTE DEL MUNDO
Siguiendo mi teoría de “leer sobre seguro” he apurado este fin de semana el último trabajo publicado de Amin Maalouf, “El desajuste del mundo. Cuando nuestras civilizaciones se agotan”, Alianza, 2009. Este ensayo es un repaso por las zonas en las que “chirria” el Planeta; la economía, el mundo financiero y sus desbarajustes, la hegemonía de los Estados Unidos y la falta de respuestas en su papel de gendarme universal; las tropelías que se perpetran diariamente con la naturaleza, el callejón sin salida al que nos conducen unos modelos sociales caducos y sin respuesta. En fin un recorrido por la zona oscura.
Gran conocedor de Oriente Medio, su evolución a lo largo del tiempo, analiza lo acontecido para poder entender la situación actual y lo estrecho que parece el callejón de salida. Los modelos sociales sin respuesta, ahogados por los gritos identitarios dejan sin muchas posibilidades a las generaciones futuras. Maalouf ha analizado en profundidad el problema de los nacionalismos y los conflictos de identidad asociados, como siempre, a la exclusión en una obra anterior: Identidades asesinas, 1998, donde su relectura en la actualidad sirve de preámbulo a su nueva publicación. Insiste en la tesis de las identidades compartidas o añadidas que solventaría muchos de los conflictos actuales.
Cuando analiza el papel de las religiones con las que convive, mantiene la hipótesis de que la ortodoxia católica se ha mantenido gracias a la estructura de poder representada por la institución papal, una estructura que mantenido dentro de los límites establecidos a las disidencias, evitando el desbordamiento como ha sucedido en las sociedades musulmanas donde lo social y lo religioso están en una nebulosa donde el poder religioso que ha impedido que la semilla de la modernidad, la racionalidad ilustrada, progresase por ahogamiento de la fe.
Reparte responsabilidades de la situación actual a unos y otros, cada modelo social debe soportar las “culpas” y sólo por medio de la educación y la cultura se podrá superar esta situación, ya estamos en el callejón, a la que no se le ve una salida nítida y en ocasiones tampoco se piensa que haya salida y que al final habrá un muro de intransigencia en un casos ambiental, como afirma el propio Maalouf cuando un país está en crisis puedes intentar emigrar, pero cuando lo que está en crisis es el Planeta no queda sitio para escapar.
Espero que los párrafos que siguen les resulten interesantes.
Lo que le reprocho en la actualidad al mundo árabe es indigencia de su conciencia ética; lo que le reprocho a Occidente es esa propensión que tiene a convertir su conciencia ética en herramienta de dominio. Dos acusaciones graves y que me resultan doblemente dolorosas, pero que no puedo silenciar en un libro que pretende enfrentarse de raíz con los orígenes de la regresión que se anuncia. En las palabras de unos sería vano buscar huellas de una preocupación ética o una referencia a valores universales; en las de los otros hay una omnipresencia de esas preocupaciones y esas referencias, pero se usan de forma selectiva y se moldean continuamente para ponerlas al servicio de determinada política. Y el resultado es que Occidente no deja de perder credibilidad moral y que sus detractores no tienen ninguna. [ob. cit. pág. 34]
Por las razones ya dichas y por otras cuantas estoy convencido de que nuestra escala de valores no puede hoy en día basarse sino en la primacía de la cultura y de la enseñanza. Y que, repitiendo la frase ya dicha, el siglo XXI se salvará por la cultura o naufragará.
Esta convicción mía no se basa en ninguna doctrina establecida, sólo en mi interpretación de los acontecimientos de la época en que vivo; pero no deja de impresionarme que en las grandes tradiciones religiosas con las que convivo haya exhortaciones semejantes. “La tinta del sabio vale más que la sangre del mártir”, dice el Profeta del islam. De quien, por lo demás, se citan otras muchas frases sobre el mismo tema: “Los sabios son los herederos de los profetas”; “Buscad el conocimiento, hasta en China si hace falta”; “¡Estudiad desde la cuna hasta la tumba!”.
En el Talmud nos encontramos esta idea tan vigorosa y tan conmovedora: “Al mundo sólo lo mantiene el aliento de los niños que estudian”. [ob. cit. pág. 209]
domingo, 11 de octubre de 2009
OTRAS LECTURAS: DEL BOXEO
Llevaba tiempo, bastante tiempo buscando una pequeña obra, pequeña por su extensión (140 páginas) de la autora norteamericana Joyce Carol Oates, titulada Del boxeo, ensayo publicado en inglés en 1990 titulado On boxing – with photographs by John Ranard; TusQuets lo publicaría el mismo año en español. Me interesa el boxeo y lo que hay alrededor de él, entre otras cosas cómo lo en o lo han visto escritores que lo han llevado a sus obras. El propio cine es otro ejemplo de la pervivencia del boxeo a pesar de lo denigrado que está como actividad.
Conozco algunas de las cosas que se han escrito sobre el boxeo, lo último que he leído es la obra de Norman Mailer, En la cima del mundo; 451 editores, 2009. Ahora le ha tocado a este ensayo de Oates, que por su dimensión, la agilidad de su texto, lo conciso de sus afirmaciones y lo férreo de su argumentación a un boxeador de la categoría de los ligeros o superligeros, livianos, ágiles, de cintura plástica, reflejos de gato y pegada de martillo pilón. Lo que sueña un aficionado al boxeo ver en un ring.
Que los escritores, los grandes se fijen el boxeo no es nuevo Mailer o Hemingway ver cierta épica en esta actividad y desgranan sus textos en defensa de su práctica y el significado que ha tenido y tienen en diversos contextos y la repercusión social que ha tenido. Lo que llama la atención es que sea una mujer la que escribe, porque no es habitual, sólo por eso y no busquen otras connotaciones. Ella llega al boxeo de la mano de su padre que desde pequeña la llevaba a las veladas donde se enfrentaban los grandes del boxeo. Ese conocimiento es lo que en principio, supongo, le lleva a escribir Del boxeo. Tienen que permitirme confesar que comparto con Joyce ese mismo inicio, de pequeño mi abuelo me llevaba a un bar de cazadores y mi padre a los entrenamientos del gimnasio de Ingenieros en La Cuesta y a las veladas en el Frontón en Santa Cruz y en la plaza de toros. Si algo aprendí, entre otras cosas a disfrutar del boxeo se lo debo a mi padre, en primer lugar, y luego a Ramón Almenara, ex – boxeador, amigo de la familia con el que disfruté y aprendí a ver un combate, asimismo a moverme, siendo un muchacho en ese mundo.
Hoy sigo con cierta regularidad algunas veladas que se celebran en Santa Cruz. No es lo que era, ha perdido aquella magia, pero los tiempos cambian, pero cuando voy al Pancho Camurria me “chirrían” algunas cosas, por ejemplo, el culto a la estética corporal y creo que algunos se ponen de corta para lucir su anatomía y los tatuajes y poco más. Quienes están en las esquinas tampoco tienen claro eso del boxeo.
Como pequeño homenaje a quienes me enseñaron a ver el boxeo les dejo unos párrafos de Oates donde lo que prima del espectáculo no es la violencia.
“El público del boxeo en un vasto escenario como el Madison Square Garden me hace pensar en una ola gigantesca que contiene olas contrarias y contracorrientes, voces aisladas pero fuertes que ofrecen resistencia al movimiento, más fuerte, hacia la violencia exaltada. Estos disidentes se muestran severamente críticos frente a los árbitros que permiten que el combate se prolongue demasiado”. [O.b. cit. pág. 102]
martes, 3 de junio de 2008
JUAN JOSÉ SEBRELI
Al fin en España se podrá conocer mejor la obra de un intelectual argentino, Juan José Sebreli, 1930, y todo gracias al premio obtenido por su nuevo ensayo, Comediantes y mártires, cuatro iconos de la Argentina. El que su obra no estuviera publicada en España nos ha limitado su conocimiento.
Sus ensayos, en los se muestra como un defensor a ultranza de la Ilustración frente a la irracionalidad del romanticismo y de las exclusividades identitarias que tanto daño han hecho y hacen a los ciudadanos, son casi de lectura obligada para recuperar el espíritu de la Ilustración que tan lejos parece que nos queda. Recuperemos ese espíritu y hagamos del mismo el soporte de la ciudadanía.
Me voy a permitir transcribir algunos párrafos de las obras que considero más significativas, o por lo menos que a mi más me han ayudado a tener dudas, reflexionar, que es de lo que se trata.
I -El Asedio a la Modernidad, 1991; ed. Sudamericana
Cierta historiografía destinada a desprestigiar a España basándose en las piadosas idealizaciones de Las Casas, presenta unas imaginarias civilizaciones indígenas anteriores a la conquista donde reina la paz, el amor entre los hombres, la igualdad. La realidad con la que se encontraban los conquistadores era muy distinta: las tribus luchaban a muerte por el derecho a la propiedad de la tierra y por el poder, existían la esclavitud y los imperialismos, los pueblos más fuertes dominaban a los más débiles, las religiones exigían sacrificios humanos. No se trata por cierto de volver al maniqueísmo de la historia escrita por los vencedores donde se enfrentan indios malos con blancos buenos, pero tampoco se puede aprobar el maniqueísmo simétricamente opuesto; lo contrario de un error no tiene por qué ser la verdad. (págs. 273-274).
Este párrafo es un aviso para los defensores de la imagen del buen salvaje tan usada durante el siglo XIX y que mantiene de forma artificial alguno de los mitos nacionalistas No hace falta que les diga ejemplos.
II- El olvido de la razón, 2006; Ed. Sudamericana
La Ilustración aspiraba al consenso universal acentuando lo que había de común entre los hombres. El romanticismo antiilustrado, por el contrario, desdeñaba la razón y la ciencia, que permitían concebir a la humanidad en su totalidad, y enfatizaba aquello que separaba a los hombres: la nacionalidad, la etnia, la raza, la religión, el folclore, las artes populares, las costumbres, lo singular e intransferible de cada comunidad, rechazando los modelos extraños y las normas universales. Las ideas ilustradas de individuo y humanidad quedaban subsumidas al concepto romántico de comunidad, y la libertad era sometida a la identidad cultural. Pág. 12.
Creo que de todas sus obras esta podría ser la que yo recomendaría con más énfasis, sobre todo por los tiempos que corren, mejor cabalgan sobre los derechos individuales, sobre las ideas de la Ilustración y por donde pueden, porque la ciudadanía no pone freno a este deslizamiento hacia posiciones cada vez más reaccionarias.
III- El tiempo de una vida, 2005; Ed. Sudamericana
MI SITIO
Nací en el barrio sur de la ciudad de Buenos Aires el 3 de noviembre de 1930, en una familia de clase media baja de origen proletario. Estos datos iniciales, en apariencia tan generales, permitirían inferir una parte previsible de mi biografía: aquella donde obras fuerzas sociales impersonales, entidades abstractas que, en términos filosóficos, se llaman necesidad, leyes causales o determinación, y en el lenguaje metafórico, destino, fatum, estrella.
No elegí mi época, mi país, mi lengua, mi ciudad, mi clase social, mi familia, ni mi cuerpo; éstos me han sido impuestos, conforman la buena o mala suerte que he tenido en la trama del mundo. Pág. 17.
La autobiografía es un recorrido por Buenos Aires, la intelectualidad, las lecturas, en definitiva la vida de una ciudad hecha de aluvión, de emigrantes.
domingo, 30 de marzo de 2008
SOLEDAD

Michel de Montaigne
Los ensayos (según la edición 1595 de Marie de Gournay); página 327
Pues creo que no hay mejor manera de decirlo y por eso lo reproduzco
