martes, 10 de marzo de 2009

TENER SUERTE


Creo que tengo suerte y visto lo que hay, creo que tengo que es mucha suerte la que tengo. Considerarme una persona con suerte se fundamenta en una percepción particular, claro, y éste se extiende a los ámbitos, personal, familiar y profesional. En fin a todo lo que me rodea, y de todo esto sólo voy a destacar un parcela, prosaica, pero vital. Nunca he tenido la sensación de perder el empleo, tampoco he estado en esa situación a lo largo de mi vida. Sí, es verdad, he tenido esa suerte y a lo mejor no la he valorado lo suficiente, pero cuando miro a mí alrededor comprendo más a quienes no encuentran su primer empleo, y cuando lo hacen cobran un salario indigno. A quienes han perdido su trabajo y tienen familia y una edad en la que la sociedad se empeña en decirle que ya es viejo, que con cuarenta y cinco años o más las oportunidades de trabajo se cuentan casi con los dedos de la mano, y el mercado no necesita de tu experiencia.

Hoy, por la situación que atravesamos se empieza a denotar un pesimismo latente y un desasosiego ante lo incierto del futuro. Mujeres y hombres que ven peligrar su puesto de trabajo y con él se va al traste la tranquilidad o el sosiego que da el levantarte cada día y saber que vas a trabajar. Los problemas no empiezan cuando estás en paro, empieza cuando se atisba en el horizonte el peligro para tu puesto de trabajo y es en ese momento cuando tiene que poner la barba en remojo. Héctor Abad lo describe muy bien en su artículo. Aquí se los dejo y espero que les resulte interesante.

La barba en remojo

Por: Elespectador.com

COMO LAS RESES CUANDO VAN POR el brete camino del matadero, y oyen los mugidos y perciben el olor de la sangre caliente, todos tenemos angustia por el desempleo que trae la recesión.

Hace poco El Espectador publicó unas frases entre cínicas y graciosas sobre ésta y los despidos: “Una recesión es cuando tu hermano pierde el trabajo; la depresión es cuando lo pierdes tú”. “Recesión es cuando a los suegros les toca irse a vivir a tu casa; depresión cuando te toca mudarte a ti a la casa de los suegros”. [Leer más]