martes, 10 de marzo de 2009

SEBADALES


Lo de puerto de Granadilla y los Sebales tiene visos de seguir enconándose. Mientras la respuesta popular, grupos ecologistas y de ciudadanos desde la oposición de la calle intenta frenar el despropósito de Granadilla los partidos políticos, los que gobiernan aquí en Canarias –Coalición Canaria y Partido Popular- se mantienen y utilizan toda la “artillería legislativa” para continuar con la obra, descatalogan la protección de la flora marina, apelan al sentido cívico cuando afirman las bondades del puerto de Granadilla, los que no gobiernan como el partido socialista está en un “no pero, pero si no hay más remedio..”.

Creo que el puerto, lamentablemente, se va a realizar, más tarde, más temprano la obra se hará porque representa un episodio de un modelo de desarrollismo que es voraz con el medio y ésa y otras obras pública de gran magnitud terminarán por alicatar la isla. Me voy a permitir hacer algo de ficción inmobiliaria-especulativa. Juro que no he cogido sol, no he tomado nada extraño, ni me he fumado un “cigarrito de la risa”, así que advertido esto ahí va. Piensen por un momento que esta obra de Granadilla forma parte de una carambola en la que la construcción y sus negocios derivados, que darán importantes beneficios, permiten que el grueso de la actividad portuaria se traslade a esas instalaciones. Las instalaciones del puerto de Santa Cruz se liberan y se puede reformar y convertir la zona en un espacio dedicado al ocio, comercio e incluso habitacional. Piensen en la franja que va desde la antigua estación de jet-foil hasta el auditorio de Calatrava. ¿A qué hay metros cuadrados para remozar y cambiar de uso? Prosigamos, como tenemos las instalaciones de Arinaga y Granadilla podemos convertir ambas zonas en zonas opacas para el comercio con África occidental y favorecer, como último territorio de la Unión Europea (UE), la entrada en ese continente de productos con último origen la UE, da prestigio, engaña estadísticas, etc. Para dejarlo ya redondo piensen en las conexiones con las producciones de los países emergentes y del este de Europa entrando en África casi sin control, modelo Nápoles. En fin lo dejo porque asusta lo que hacen algunos.