domingo, 3 de agosto de 2008

DON ANTONIO SE QUIERE MUDAR


Esto de las ediciones digitales de los periódicos ayuda, puedes ver las hojas parroquiales locales sin tener que pasar página a página, sólo un simple vistazo en la pantalla. Sin embargo he visto y leído la entrevista que en el Diario de Avisos le hacen a Don Antonio Ángel Castro Cordobez, presidente del Parlamento de Canarias, quien afirma que se quiere mudar, no de su casa, sino de la actual sede del parlamento porque, parece, que no reúne las condiciones necesarias para su trabajo y el resto de señorías.
La verdad que la foto que ilustra la entrevista muestra a Antoni Ángel con cara de afectado, creo que muy afectado, porque me lo imagino sufriendo con el resto de señorías las incomodidades de tan lúgubre lugar. Compadezco al periodista que tuvo que escuchar las palabras en un tono cadencioso propio de La Palma, pero con un trasfondo lastimero y dolorido. Supongo que se habrá quejado del terciopelo de los sillones que raspa el culo, el papel higiénico no es de triple capa acolchado, el aire acondicionado no huela a mar a pino canario, los bolígrafos que reparte la mesa del parlamento no son Montblanc, escultura de Chirino debería ser cambiada una figura suya a caballo y como escuderos a Paulino y Zerolo. Los recintos ocupados por el parlamento son muy pequeños, las incorporaciones que se han hecho como las casas esquina a Castillo, que todavía hay que indemnizar a sus dueños, los edificios de la Telefónica o del antiguo periódico de La Tarde y el futuro túnel desde la sede del parlamento hasta el edificio de Telefónica son un espacio reducido, reducidísimo para sus señorías. Merecen algo más, pues todo lo que lleva invertido, que casi no está en los escritos ha sido poco, una menudencia, calderilla. Sus señorías, sus ilustres posaderas necesitan espacio, sus mentes pensantes, mucho más porque son unos sacrificados por esta tierra frágil y fragmentada, (se me pegó); estos padres y madres de la patria merecen algo digno de dioses. El Olimpo se tiene que vaciar para dejar lugar a estos abnegados.
Es lo justo lo que pide, él y el resto de señorías se han entregado en cuerpo, alma y cuenta bancaria para salvarnos a nosotros, míseros pescadores, (sí pescadores y míseros porque no hemos pescado nada al no estar en el sitio oportuno) que no tenemos capacidad para ver el futuro y nos hemos hipotecado a largo plazo o dependemos de un sueldo, mientras ellos buscan para nosotros, los pescadores, el Edén.
Como el sacrificio es tan grande es tan merecida la queja y más reconocida la deuda que tenemos con sus señorías, por eso creo que deberíamos mandarlos al Sobradillo y ocupar unas instalaciones prefabricadas como los colegios públicos del sur de Tenerife. No se merecen menos por su abnegado cumplimiento del deber. Que los dioses les protejan con un saco de pulgas en la espalda a cada uno.