miércoles, 21 de enero de 2009

VIGILAR AL VIGILANTE

SIN CONDENAS Y MAS PROFUGOS EN CAUSAS POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD

La Justicia en Bahía Negra

Con connivencia judicial se produjeron cuatro nuevas fugas de represores en Bahía Blanca, donde continúa lejos la posibilidad de llevar a juicio las violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura.

Por Diego Martínez

Página 12

Cuatro nuevos prófugos con ayuda de Su Señoría. Apelaciones que hibernan durante meses en la Cámara Federal, la misma que el Consejo de la Magistratura investiga por perseguir a delegados gremiales. Magistrados que pese al reclamo de celeridad de la Corte Suprema de Justicia se niegan a suspender la feria judicial y asignan a otras tareas al personal designado para causas de la dictadura. Ni una sola diligencia para esclarecer el secuestro y asesinato de los obreros gráficos y sindicalistas del diario naval La Nueva Provincia. A tres décadas de los más brutales crímenes de lesa humanidad de su historia y a dos de una actuación judicial ejemplar para enfrentar las leyes de impunidad, Bahía Blanca no tiene un solo condenado y sigue lejana la posibilidad de concretar un juicio acorde a la magnitud del genocidio local.

Hace un año, Página/12 denunció que varios militares se profugaban con el visto bueno del juez federal Alcindo Alvarez Canale. La maniobra consistía en reiterarles varias veces la citación a indagatoria para que tuvieran tiempo de mudarse. Cuando Su Señoría concluía que no tenían intenciones de rendir cuentas ante la Justicia y ordenaba las detenciones, en sus casas sólo quedaban mirra y agua para los camellos. El único capturado de aquella tanda fue Julián “Laucha” Corres, que luego se escabulló de la Policía Federal. Otros se presentaron cuando quisieron y sigue bien guardado el coronel Aldo Mario Alvarez, el mismo que cedió a su yerno acciones y cargos en la Agencia de Investigaciones Privadas Alsina SRL. [Leer más]

No, la justicia no es perfecta. Es humana y como tal tiene sus fallas. Las costuras que unen las leyes y las decisiones de los jueces y magistrados en algunas ocasiones se van, se rompen. Así que hay que cuidar a los “costureros” que tienen que impartir justicia porque las “puntadas” no son las adecuadas o simplemente no dan las puntadas. En fin y disculpen la metáfora lo que interesa es que los jueces cumplan con su cometido y si no lo hacen que pasen a ocupar el lado contrario de la sala, es decir el banquillo de los acusados, pero que no se resienta la justicia.