martes, 19 de enero de 2010

TIEMPO DE LEER

Como lectores todos tenemos manías, unos leen sentados, otros acostados, quienes lo hacen de una forma o de otra buscan también el tiempo, el momento adecuado. El abanico de posibilidades es amplísimo, tanto como lectores. En cuanto al tiempo de leer hay como una especie de unanimidad, que suena casi a frase hecha. Me refiero a la recomendación que te hacen cuando estás convaleciente, en cama, y dispones de más tiempo porque estás ajeno al trabajo, a las labores de casa y otras obligaciones.

Me temo que aunque dispones de más tiempo, éste no es el apropiado para la lectura tal y como yo la entiendo. Las preocupaciones por el estado en el que estás, el verte al margen de tu vida cotidiana metido en una cama no son los mejores momentos para la lectura, y habrá casos peores que la preocupación o las expectativas no sean las más adecuadas, sin embargo no dudo que haya personas que encuentren realmente refugio en la lectura en esos momentos y que ésta les sirve como escape a una realidad personal poco halagüeña. Les dejo con dos testimonios que he encontrado estos días en los que he dispuesto y dispondré, me temo, de más tiempo para la lectura, pero que gustosamente lo cambiaría por mis actividades cotidianas, incluido el trabajo de cada día.

Max Blecher en "Corazones cicatrizados", novela autobiográfica en tercera persona cuenta lo que le sucedió a Emanuel, inmovilizado, cuando intentó ocupar su tiempo con la lectura:

“Trató de leer pero no entendió nada; los libros estaban escritos para otra luz; ningún libro del mundo podía llenar el vacío inmenso de un día tibio e íntimo de tedio y sufrimiento. Aquella era la tristeza ineluctable de los días de enfermedad” [ob. cit. pág. 27].

Frank Bascombe, el agente inmobiliario de 55 años con cáncer de próstata, personaje de la novela Acción de Gracias de Richard Ford, también afirma que la convalecencia no es tiempo adecuado para a lectura, “tienes en la cabeza muchas cosas que te impiden concentrarte”.

Evidentemente no hay regla y la lectura sirve a cada uno en cada tiempo de distinta manera, aquí sólo se ha reflejado un parte y que sólo es una muestra y nada más, ojalá la lectura llene ese hueco, ese tiempo “extra”, en los momentos difíciles y los que no podemos o no sabemos estar en situación, pues aprendamos que será para bien.

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