miércoles, 25 de junio de 2008

PERU EGURBIDE


No lo conocía, sólo, como se conoce a los periodistas la cotidianeidad estaba en las crónicas que había leído a lo largo del tiempo y que buscabas cunado sabías en qué estaba trabajando, investigando. Tampoco sabia le las presiones y amenazas que había recibido por su trabajo. Era un periodista de los que quedan pocos, alejado del poder y del vedetismo. Sólo deseaba que se le reconociera por su trabajo.
Su compañera Soledad Gallego-Díaz, dice de él: " Siempre quiso ver y analizar las cosas por si mismo, sin dejarse impresionar ni por autoridades ni por cuentistas. Son, probablemente, las dos mejores cualidades para ejercer este oficio y Peru siempre las tuvo y aplicó a manos llenas. Peru era desconfiado, es cierto, pero también un hombre profundamente tímido, delicado, cariñoso y decente. Quizás daba bufidos a quienes trabajaban con el, pero nadie podrá decir que no les cayeran por igual a subordinados y a superiores. Era, está dicho, un hombre decente”.
[El País, 23/06/2008]