lunes, 16 de junio de 2008

LISBOA


Ya me gustaría, pero no he estado en Lisboa. Espero ir, como espero ir a La Habana, Nueva York; mientras llega ese momento me tengo que contentar con la visión de otras miradas y ahora, que me estaba acordando de Lisboa, he pensado en José Cardoso Pires y releo: “Oh, si. “Si fuera Dios detendrá el sol sobre Lisboa”, escribió Fernando Assis Pacheco en un poema aturdido de luz (la tan citada luz imprevisible). De acuerdo, pero nunca el sol podrá iluminar por igual una ciudad tan caprichosa como ésta. Tiene que acomodarse a sus contornos y a sus desordenados instintos, a su placidez aquí, al rumor de los viejos barrios allí, y sólo gracias a tantos desvelos consigue darle un color singular.

Color. De Lisboa se puede decir que hasta los daltónicos discuten sobre su color".

José Cardoso Pires (1995-1998); Lisboa. Diario de a bordo. Voces, miradas, evocaciones. Alianza, 1997

Pues así viajo yo, aprovecho las miradas de otros para poder ir a los lugares que me atraen.