viernes, 20 de junio de 2008

DISIDENTES








Josep Borrell y Ramón Obiols, europarlamentarios españoles del Partido Socialista Obrero Español, (PSOE) han votado en contra de la directiva aprobada en el Parlamento Europeo sobre la expulsión de inmigrantes y menores. Marti Grau i Segu, del mismo partido, se abstuvo. Los dos se han convertido en disidentes en su partido y han preferido, creo, el voto en conciencia a la disciplina en la votación,. Es difícil justificar la posición del PSOE y defenderla como han pretendido tanto el presidente como la vicepresidenta del gobierno español, con el mensaje que han transmitido: “el contenido de esta directiva no afecta a la legislación española”. No es cierto, es un intento de confundir a los ciudadanos, porque si afecta y mucho. Lo explica bien Soledad Gallego en El País en su artículo de hoy 20 de junio, porque ya esta directiva da “cobertura” para futuros cambios en la legislación española, que va camino de un endurecimiento paulatino, sin que haya que dar ninguna explicación. Una vez más el miedo subyace en estas decisiones. Sí el miedo al que llega, al que viene de fuera, al distinto, al que nos puede quitar el empleo, al que representa la inseguridad, al que mueve las tradiciones, y así de forma repetitiva este mensaje cala en la ciudadanía y cuando ésta lo interioriza, justifica casi todo, si me apuran un poco hasta la jornada de sesenta horas.
Pero quienes pensamos que Europa, esta Europa no es la Europa del reconocimiento de los derechos individuales, del progreso de una ciudadanía respetuosa y tolerante, de una Europa presta a buscar la equidad en el mundo, sumamos decepción tras decepción y cada vez se van levantando barreras que nos aíslan. Espero que las generaciones futuras tengan un sentido de la justicia menos perverso que en la actualidad y sepan volver al espíritu de la Ilustración, que nos hace falta.
Los que quieran, que se suban en la balsa de piedra de Saramago y suelten amarras. Al resto que nos dejen aquí.