jueves, 23 de julio de 2009

A PROPÓSITO DE BENJAMÍN HARRIS

Mientras leo sin hacerlo de forma premeditada surgen relaciones entre el texto que en ese momento tengo en las manos y cosas que he leído. Es un ejercicio de divagación que en ocasiones me abstrae de tal manera que dejo lo que estoy leyendo para confirmar aquello en lo que estaba me ha servido de enlace con cualquier otro texto. Pongo un ejemplo y seguro que queda más claro. En este caso hay tres elementos concomitantes, por un lado el texto de Benjamín Harris, Recuerdos de este fusilero, Reino de Ronda, 2008, que ya he comentado en alguna entrada anterior; un poema de Octavio Paz (1914-1998), Razones para morir y las noticias de los últimos días sobre la visita de Moratinos al Peñón de Gibraltar. Sí, puede resultar extraño este conjunto, pero el elemento que circula por los tres es el patriotismo, no sé si yo tendré de eso que se llama patriotismo, pero Benjamín Harris sí que lo tenía y le servía, creo, para superar las facultades cotidianas, la supervivencia, entre otras. Octavio Paz en el poema citado tampoco parece que transpire patriotismo, me da la impresión que le queda muy lejos, por lo menos lo que podría ser ese patriotismo rancio y visceral al que se agarran muchos en este país y que cuando Moratinos se va a Gibraltar se desatan todas las iras contenidas y lo acusan de “traidor”, que no sé si será más o menos patriota, pero esa visita lo que hace es poner fin a un anacronismo estúpido.

Decía que yo no sé si tengo eso que llamamos patriotismo, porque no me emocionan las banderas, tampoco los triunfos deportivos de otros españoles, son triunfos individuales y así los veo, nunca como algo colectivo o representativo; me emociona que el Tenerife suba a la primera división de fútbol porque sé que a personas a las que quiero mucho se van a sentir un poco más felices, pero poco más, así que parece ser que soy un descastado sin sentimientos patrióticos y lo que es peor insensible a la celebración colectiva de hechos individuales. Bueno cargaré con defectos, éste es uno confesable.

Les dejo con el poema de Octavio Paz que lo dice muy bien. Que lo disfruten.

Unos me hablaban de la patria.
Mas yo pensaba en una tierra pobre,
pueblo de polvo y luz,
y una calle y un muro
y un hombre silencioso junto al muro.
Y aquellas piedras bajo el sol del páramo
y la luz que en el río se desnuda...
olvidos que alimentan la memoria,
que ni nos pertenecen ni llamamos,
sueños del sueño, súbitas presencias
con las que el tiempo dice que no somos,
que es él quien se recuerda y él quien sueña.

No hay patria, hay tierra, imágenes de tierra,
polvo y luz en el tiempo...