martes, 7 de abril de 2009

SOLEDAD DE CORREDOR DE FONDO


Ayer en el informativo regional de la Televisión Española en Canarias dieron la noticia de la rueda de prensa de Gloria Rivero, diputada del Partido Socialista Obrero Español [PSOE]. En ella y como recoge hoy el periódico La Opinión daba cuenta de la falta de gestión de los recursos enviados por el gobierno central y que algunas consejerías, empleo, no gestionaban adecuadamente y eso ocasionaba pérdida de recursos. Hablaba Gloria Rivero de 42 millones de euros. Hasta casi todo normal porque la ineficacia del gobierno autónomo está más que demostrada y la denuncia que se hace no es nueva y hay antecedentes de esa gestión poco eficaz, incluso con los presupuestos regionales tampoco se llegan a cumplir.

Lo que realmente me llamó la atención fue la soledad de la diputada en la mesa, no estaba acompañada por nadie de su partido, ningún cargo de la agrupación a la que pertenece, nadie, completamente sola. Puede que no haya contado con compañeros de partido y esté haciendo la guerra por sí sola o desde su propia agrupación le están moviendo la silla, una con retirarle su papel en el Ayuntamiento y otra que, posiblemente haya candidatos no sólo a encabezar la lista del PSOE en las próximas elecciones municipales, sino también hacerse un hueco en la lista al Parlamento nacional. Malos tiempos para Gloria Rivero, parece, y ahora está en el PSOE-B, es decir en los que sufren los embates de sus propios compañeros en busca de sus sillas, que en este caso son dos. Da la impresión que José Manuel Corrales, dueño del PSOE en Santa Cruz y sus seguidores están haciendo toda la fuerza posible por quemarla antes de las próximas elecciones, así, por lo menos parece.

Pues Gloria, a blindarse la yugular porque candidatos a morderla hay, más de uno, parece, y las sillas que ocupa en el ayuntamiento y parlamento son apetecidas y apetecibles, parece. No es extrañe que ya estén reuniendo clavos y tablas para el patíbulo que le tienen reservado, los mismos para los que, en otros momentos, todo era jíjí-jájá y sonrisas de oreja a oreja. Que le sea leve.