domingo, 5 de abril de 2009

FIN DE SEMANA

Este fin de semana, fin de semana sin reloj, sin obligaciones más allá de las normales para no llegar tarde al cine, para no molestar a los vecinos con la música, con el cine en casa, pero de resto, nada más. Así me dispuse a quemar las horas y nada mejor que el cine y la lectura. Empecemos por el cine. Primero The visitor del director Thomas Mc Carthy, 2007. Interesante porque se puede estar muy ocupado y sin embargo, tener una vida muy vacía. El protagonista se encuentra en esa situación y logra ver más allá de la cotidianeidad que cae en la rutina casi destructiva.



La segunda de las películas del fin de semana fue A soap del director Pernille Fischer Christensen, 2007. Drama que enfrenta a una joven que acaba con una relación y va a vivir a un bloque de apartamentos, en él tiene como vecino a un transexual pendiente de la operación de cambio de sexo. La relación entre ambos personajes, dos mundos distintos, ambos peleados o zaheridos por la sociedad, buscan su acomodo. Puede que lo encuentren.



La lectura tiene poco que ver con el contenido de las películas. He vuelto a leer de Josep Plá [1897-1981], Madrid. El advenimiento de la República, 1933, una crónica periodística de aquellos días tan decisivos y que contenían tantas esperanzas en el republicanismo como solución para un país que había sufrido las consecuencias de una monarquía que había hecho muy poco o nada por modernizar el país y democratizar las instituciones. El proceso democratizador que traía consigo el republicanismo se vio cercenado por una guerra que implantó una dictadura de partido único teñida de un catolicismo que bendijo y protegió los desmanes cometidos. Queda la esperanza que en un futuro España vuelva a ser republicana.

Volviendo al texto de Plá, éste no es un libro de historia, es una crónica de aquellos días, crónicas hechas con mucha naturalidad, sin dogmatismos y muy cercanas a la calle. Así escribe en su crónica del día 14 de abril, ya de madrugada: “El Ministerio de Gobernación está iluminado a giorno. Los miembros del gobierno provisional presentes en Madrid deben de estar reunidos para ir siguiendo, por momentos, los acontecimientos de toda España.

En la Puerta del Sol oigo a una señorita de mal vivir decirle a una amiga, con aire resignado:

-Con esto de la República, todavía no me he estrenado…”