domingo, 14 de junio de 2009

OTRAS LECTURAS: LAS MUERTAS

La editorial RBA ha recuperado Las Muertas, novela del escritor mexicano Jorge Ibargüengoitia [Guanajuato, 1928 – Madrid, 1983]. El relato a modo de atestado policial cuenta un hecho ocurrido en los años sesenta en aparecen algunos cadáveres de mujeres relacionadas con la prostitución, aunque Ibargüengoitia en el introito afirma: “Algunos de los acontecimientos que aquí se narran son reales. Todos los personajes son imaginarios”. La reedición de esta obra nos acerca a este escritor desaparecido trágicamente en un accidente de aviación en Madrid. Autor de teatro con poca fortuna, muestra en sus novelas una imagen de su país, México, tan cruda y llena de sarcasmo que confirma en cada una de sus novelas el argumentario que sustenta la tesis de que México es un estado fallido y tal “categoría” no la alcanza por casualidad, ni en la actuación, como Estado, en los últimos acontecimientos de la famosa gripe, sino que se lo ha venido “trabajando” para alcanzar tan dudoso mérito.

Relámpagos de agosto, 1965 o Las muertas nos pueden poner en la pista del estilo de Jorge Ibargüengoitia. En Las muertas todo es grotesco, exagerado y dibuja el lado más profundo y oscuro de ese país. La corrupción es lo normal, lo cotidiano hasta el punto de convertirse en algo intrínseco en todo tipo de relaciones y de ahí la sorpresa para cualquier lector. Les dejo con algunos párrafos de Las muertas. Espero que les resulte interesante.

“Las Baladro inauguraron el Casino del Danzón en la noche del 15 de septiembre de 1961. Entre los que asistieron a la fiesta estaba el licenciado Canales, secretario particular del Gobernador del Estado del Plan de Abajo, y el licenciado Sanabria, secretario particular del gobernador en el Estado de ;escala –sucursal en San Pedro de los Corrientes-, varios comerciantes y el dueño de un establo que tenía más de cien vacas. Dos de los tres presidentes municipales que habían sido invitados llegaron a las dos de la mañana, apenas concluyeron las ceremonias del Grito en sus respectivos municipios, etc. las Baladro habían llegado a la cúspide de su carrera social, pero ellas no lo sabían, creían que todavía les quedaban muchas cimas por escalar.

A las doce de la noche –la fiesta empezó tardecito- se abrió la vidriera del balcón y en él aparecieron Arcángela con una campana en la mano, y el licenciado Canales, con la bandera nacional. Arcángela tocó la campana para llamar la atención y los que estaban abajo aplaudieron. Cuando hubo silencio, el licenciado Canales agitó la bandera y gritó lo siguiente: -¡Viva México, viva la Independencia Nacional, vivan los Héroes que nos dieron la libertad, vivan las hermanas Baladro, viva el Casino del Danzón!

Los que estaban abajo contestaron con un griterío, apoyando al licenciado Canales. Arcángela, dicen, cogió la campana con ambas manos y volvió a repicar.

(Éste fue el primer incidente. El diputado Medrano y uno de los líderes campesinos consideraron que los vivas a los Héroes y a las hermanas Baladro constituía una mezcla blasfema y fueron con el chisme al Gobernador Cabañas, quien inmediatamente retiró su amistad y quitó el empleo al licenciado Canales, cortando así el único apoyo que tenían las Baladro en el Palacio de Gobierno del Plan Abajo.) [págs. 58-59]”

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