jueves, 26 de mayo de 2011

DE LA LEY ELECTORAL Y ESAS COSAS

Ya está, ya pasó la jornada de reflexión, el día en el que la ciudadanía fue a depositar su voto y ahora estamos en el postparto electoral, en el momento de las  ecuaciones para ver cómo y con quién se parte/comparte la tarta del poder; también, como es habitual en estos momentos del “post”, nadie pierde porque el que menos, presume de tener votos “etiqueta negra”, otros se convierten en “llave de la gobernabilidad”, papel importante, y los más tienen un canto triunfalista; “Hemos ganado, dijo Soria [Partido Popular], tenemos sesenta mil votos más que Coalición Canaria”. Paulino Rivero no se quedó corto y afirmó: “Hemos ganado en la mayoría de las islas”. En fin, los ejemplos seguro que los han “disfrutado”  desde el momento en el que abrieron las urnas.
            Lo de la ley electoral y de su injusticia, presunta por aquello de, al menos, el qué dirán, es otra cantinela que se ha repetido hasta la extenuación de la ciudadanía, claro, no de quienes repiten y repiten sin más. La ley electoral es la que nos hemos dado desde el comienzo de esta andadura democrática, y es una pieza más del puzle que se armó en aquel momento para arrancar y dar juego a partidos en ámbitos autonómicos, que ni siquiera estaban definidos, pero sí se proponía un estado descentralizado. Con esos antecedentes y teniendo en cuenta que el criterio territorial primaba se dan las “perversiones electorales” a las que se acude una y otra vez, sin embargo cuando se dice que hay que cambiar la ley electoral, no se acompaña esa petición con una propuesta clara y definida, porque se está a verlas venir, es decir, qué será lo que más me conviene sabiendo que si hablo desde un partido muy localista, las huestes de Corrales o las de Domingo Medina, por ejemplo, solo podré sobrevivir dependiendo de cómo se reforme esa ley electoral y de las alianzas que pueda hacer.
            Para simplificar la cuestión, y cumplir con: “Un ciudadano, un voto” en el sentido más estricto no puede primar la condición territorial, así en las autonómicas en el caso de Canarias, por ejemplo, habría que contemplar una única circunscripción y así los votos obtenidos, independientemente de la isla en la que se vote, el “peso” será el mismo.
            Hagamos un pequeño ejercicio de aplicación de los resultados en Canarias al Parlamento, pero considerando una única circunscripción.
Partidos
Votos recibidos
Circunscripción única
Actual ley electoral
PP
288807
21
21
CC
225757
17
21
PSOE
190310
14
15
NCA
82318
6
3
ACSSP
19372
1

VERDES
18777
1

            Sí, ya sé que las campañas y sus estrategias están hechas en función de los “votos insulares”, pero nos puede dar una idea de lo que podrá pasar, suponiendo, que igual es mucho suponer, que el “sustrato ideológico” no tiene frontera. Ahí queda eso, que me lo acabo de inventar, pero da mucho de sí.
            Pues nada, la idea es circunscripción única para autonómicas y generales, y si queremos adornar la propuesta incluimos lo de listas abiertas y así acabamos con el “yo soy de aquí” y lo convertimos en el “yo estoy aquí”, que tiene un sentido más universalista, menos posesivo y excluyente y al que se agarran como pulgas a un perro casi todos, porque el ramalazo nacionalista-excluyente es muy, pero que muy contagioso.
No me detengo a comentar los datos de la tabla porque se comentan por sí solos.