
Los personajes dibujados en pocas palabras, bien perfilados, obligan al lector a poner en marcha su imaginación para completar el retrato donde todos quedan enmarcados perfectamente.
Y ya, todo está condensado de forma excepcional en casi cuatrocientas páginas, ah, se me olvidaba, el tiempo cronológico, Oksanen juega con él y lo retuerce trasladando al lector en un tobogán, donde los desniveles te llevan a momentos distintos de forma vertiginosa, en ocasiones de una página a otra cambias de siglo. Que la disfruten si deciden leerla.
Les dejo algunos párrafos.
“Ahora, Aliide le dedicó una calurosa bienvenida y lo invitó a tomar achicoria. Hablaron un poco de todo. Después él le contó que quizá le llevasen a juicio.
El espanto de ella fue como un relámpago y Aliide se quedó como cegada por un instante.
-Se inventan toda clase de mentiras. Es posible que vengan a hacerte preguntas a ti también, Aliide.
Volli hablaba en serio. Todo aquello tendría que haber quedado en el pasado. ¿Por qué tenían que ir a molestar a la gente mayor?
-Todos nosotros nos limitamos a cumplir órdenes. Éramos buena gente. Y ahora de repente somos los malos, no lo entiendo. –Volli negó con la cabeza y empezó a criticar a Yeltsin y la ingratitud de los jóvenes hacia el país que ellos habían construido lo mejor que habían podido-. Ahora necesitas cartillas de racionamiento para comprar cualquier cosa, ¿acaso eso es bueno?
Aliide se negó a oír lamentaciones. Tenía que hacer nuevos planes otra vez, aunque ya no tenía fuerzas para ello, ya no”. [Ob. cit. pág. 96]